Empieza por los usos, no por el número de frascos
Piensa en lo que realmente necesitas: diario, trabajo, calor, frío, noche u ocasiones. Un perfume puede cubrir varios papeles.
Revisa lo que ya tienes antes de comprar
Si una nueva fragancia cumple casi la misma función y huele muy parecida a otra de tu colección, pregúntate si aporta una experiencia distinta.
Varía estilos, no solo nombres
Puedes incluir perfiles frescos, amaderados, cálidos o limpios según tus gustos, pero la variedad no sirve si nunca disfrutas esa categoría.
Usa muestras antes de ampliar
Llevar una muestra o decant varias veces reduce el riesgo de comprar un frasco completo que luego resulte redundante o poco usado.
Deja espacio para el uso real
Si la mayoría de los frascos no se usan, pausa nuevas compras y observa cuáles eliges de forma natural. Eso muestra mejor tus preferencias reales.