El calor y la luz directa son lo más importante
Un perfume no necesita estar en el frigorífico, pero sí se beneficia de mantenerse lejos del sol y de fuentes intensas de calor. Un armario o cajón suele ser mejor que el alféizar de una ventana.
¿El baño es un buen lugar?
Es cómodo, pero la temperatura y la humedad pueden variar rápidamente durante las duchas. Un baño bien ventilado no implica un problema inmediato, aunque un armario interior suele ofrecer condiciones más estables a largo plazo.
Conserva el perfume en su frasco original
El envase original está pensado para el uso cotidiano y limita exposiciones innecesarias. Trasvasar repetidamente el líquido puede aumentar el riesgo de fugas o contaminación. Para viajar, usa un atomizador limpio y bien cerrado.
Mantén limpio el pulverizador
Limpia cualquier resto de líquido en el cuello o la boquilla y coloca el tapón si el diseño lo incluye. Evita introducir objetos o tocar directamente el líquido.
¿Qué pasa si cambia el color?
Algunas fórmulas pueden oscurecer ligeramente con el tiempo. Un cambio de color por sí solo no demuestra que el perfume esté estropeado. Un olor claramente anormal, sedimentos o problemas en el atomizador son señales más útiles.
¿Cuál es el lugar más práctico?
Elige un sitio accesible pero alejado de ventanas, coches y superficies calientes. Mantener la caja original añade protección frente a la luz, aunque no es imprescindible si el frasco ya está en un armario oscuro.
Protege también tu colección
Si tienes muchos perfumes, anota aproximadamente cuándo abriste cada uno y evita dejar los que usas por temporadas en coches o bolsas expuestas al calor durante largos periodos.