Empieza por el entorno
Una oficina abierta y pequeña no es igual que un espacio grande y ventilado. Cuanto más cerca estés de otras personas, más importa la moderación.
Elige un perfil fácil de llevar
Aromas limpios, frescos o amaderados equilibrados suelen funcionar bien en entornos profesionales, aunque el lugar y tus gustos siguen siendo importantes.
Empieza con menos pulverizaciones
Usa poca cantidad al principio y evalúa durante el día. Es más fácil añadir después que retirar un aroma demasiado fuerte de un espacio compartido.
Evita aplicar demasiado cerca de la nariz
Pulverizar mucho en la parte frontal del cuello puede hacer que percibas el perfume constantemente y aumentar la fatiga olfativa.
Respeta el entorno de trabajo
Si existen normas sobre fragancias o personas sensibles a olores intensos, conviene priorizar esas condiciones.